Los pedidos de alimentos que se hicieron antes del fin de semana no llegaron después del anuncio de las medidas. Los almaceneros no saben todavía cuándo recibirán los artículos ni con qué porcentaje de aumento
La devaluación está empezando a tener efectos en la economía cotidiana. Después de que el dólar saltara de 1.097 a 1.230 pesos, empezaron a insinuarse movimientos en los precios. Y en el abastecimiento.
Según manifestaron desde el Centro de Almaceneros de la Provincia de Córdoba, en el arranque de la semana, después de los anuncios del ministro Luis Caputo y de que se oficializara el acuerdo con el FMI, los proveedores comenzaron a retrasar la entrega de mercadería. «Siempre que pasa eso terminan llegando los productos con aumentos de precios. Lo que no sabemos todavía es qué magnitud tendrán», manifestó Germán Romero, gerente general del Centro de Almaceneros.
Si bien había rumores de que en las primeras horas del lunes comenzaron a llegar listas con aumentos, en los alimentos esa situación todavía no se produjo. Aunque el retraso en el abastecimiento les hace anticipar a los almaceneros que los artículos llegarán con subas. «Entendemos que están viendo en qué zona se ubica el precio del dólar para después fijar los precios y enviar la mercadería. Que va a haber aumentos es seguro, aunque todavía está por verse de cuánto es», indicó Romero.
En marzo los alimentos se incrementaron por encima de la inflación general: fue el 5,9 por ciento contra el 3,7 por ciento que arrojó el Índice de Precios que mide el Indec. Ahora, uno de los pronósticos de los economistas es que la inflación de abril estará por encima de lo que se registró en marzo. Incluso, podrían ser dos o tres meses en los que el gobierno de Javier Milei deberá abandonar la pretensión de continuar en el proceso de desinflación.
La Casa Rosada anunció el viernes la eliminación del cepo y la implementación de una banda de flotación para el dólar de 1.000 a 1.400 pesos. Así, se apunta a que el Banco Central deje de perder reservas constantemente, como venía ocurriendo en las últimas semanas. Si bien la gestión de Javier Milei venía rechazando la idea de que el dólar estaba retrasado, tuvo que terminar cediendo ante la presión del mercado pero, sobre todo, del FMI.
En el plano político, lo que espera el gobierno es que la aceleración de la inflación sea un proceso que dure como máximo un trimestre, lo que le permitiría llegar a las elecciones de octubre otra vez con un índice francamente a la baja.











