Los cordobeses están de mal humor, pero no con Córdoba. Esa es la primera fotografía que deja el estudio de opinión pública de la consultora Sicchar, realizado entre el 16 y el 19 de octubre sobre 1.048 casos en toda la provincia. Apenas el 7% siente que su economía mejoró respecto de hace un año, y el 55% la describe igual de mal o peor. La mirada hacia adelante no trae alivio: la mitad espera que el año próximo siga igual de mal o empeore, y solo el 40% se ilusiona con una mejora. Los jóvenes y los hogares de ingresos medios y altos son los más esperanzados. Los mayores de 60 y los hogares de menores ingresos, los más pesimistas.
En medio de ese malestar aparece un punto de encuentro. Ocho de cada diez cordobeses coinciden en que Córdoba es la mejor provincia del interior del país, y más de la mitad lo dice con convicción total. El orgullo es transversal: lo comparten votantes de todos los espacios.
El clima económico se traslada a la política. Por segundo mes consecutivo, la desaprobación del presidente supera a la aprobación: 50% contra 45%. En enero, Milei tenía 61% de aprobación y 37% de rechazo. En nueve meses perdió 16 puntos de valoración positiva y sumó 13 de rechazo. Aun así, la imagen personal del presidente resiste mejor que su gestión: 55% de los cordobeses tiene una opinión positiva de él y 44% negativa.
El gobernador Martín Llaryora sigue por encima de la mitad: 52% aprueba su gestión y 47% la desaprueba. El leve ascenso de los meses anteriores se amesetó, y la desaprobación fue creciendo de a poco, desde el 43% de junio. En imagen, también tiene 52% de opiniones positivas contra 46% de negativas. Juan Schiaretti es el dirigente con mejor perfil de los medidos, con 56% de imagen positiva y 35% de negativa. Entre los opositores, Luis Juez tiene 44% de imagen positiva y 49% de negativa, Rodrigo De Loredo 41% y 46%, y Gabriel Bornoroni 36% y 30%. Este último es el único opositor con saldo positivo, aunque el 29% todavía no lo conoce.
Sobre la elección de 2027, el estudio marca una tensión. Frente a la pregunta de si prefieren que continúe el espacio que gobierna o uno diferente, el 50% elige el cambio y el 40% la continuidad. Pero esa demanda no tiene un cauce claro. En las simpatías partidarias, el peronismo suma casi el 30%, La Libertad Avanza el 20% y el resto de los espacios no pasa del 4%. La categoría más numerosa, con 33%, es la de quienes no simpatizan con ninguno.
En la intención de voto, Llaryora lidera tanto de forma espontánea (26%) como guiada (34,1%). Lo siguen Juez (15,6%), Bornoroni (9,4%) y De Loredo (6,8%), y Natalia De La Sota registra 6,3%. En la pregunta espontánea, el 25% no sabe a quién votaría.
En los mano a mano, el gobernador ronda el 40% en todos los escenarios. Le gana a Juez por 38,5% a 29,7%, a Bornoroni por 39,8% a 28,4% y a De Loredo por 40,2% a 18,8%. De Loredo es el que más posicionamiento pierde, y Bornoroni, aun como candidato de Milei, perdió centralidad.
La lectura de fondo es que Llaryora lidera con comodidad, pero con un techo cercano al 40%, mientras entre el 20% y el 27% de los cordobeses no define su voto. La mitad pide un cambio, pero ningún opositor logra quedarse con ese reclamo. Con un año por delante y un electorado desanimado con su economía, la elección de 2027 todavía tiene un gran grupo de votantes por conquistar.











