Inicio Destacado Llaryora endurece su discurso: críticas al Pami y reclamo por la ley...

Llaryora endurece su discurso: críticas al Pami y reclamo por la ley de financiamiento

66
0
Compartir

El gobernador cordobés cuestionó la conducción del Pami por la crisis en la obra social y exigió el cumplimiento de la normativa vigente. La intervención marca un giro en su estrategia discursiva, con un tono más elevado y confrontativo.

Martín Llaryora sorprendió en las últimas horas con un discurso que rompió la meseta de moderación que venía sosteniendo en los últimos meses. El gobernador cordobés criticó con dureza a los directivos del Pami por la situación crítica de la obra social y reclamó que se cumpla la ley de financiamiento, en un gesto que lo devuelve a la arena de la confrontación política.

La intervención no es un hecho aislado. Desde que asumió, Llaryora ha transitado un camino discursivo zigzagueante: por momentos buscó mostrarse como un gestor pragmático, enfocado en la administración provincial y en el diálogo con Nación; en otros, eligió elevar la voz y marcar diferencias con los organismos nacionales. Esa oscilación entre moderación y firmeza ha sido una constante, reflejando tanto la necesidad de sostener gobernabilidad como la presión social frente a problemas estructurales.

El caso del Pami es paradigmático. La obra social de los jubilados atraviesa una crisis que se traduce en demoras, falta de cobertura y creciente malestar ciudadano. Al poner el tema en el centro de su discurso, Llaryora no solo interpela a la conducción nacional del organismo, sino que también busca capitalizar el descontento de un sector particularmente sensible de la sociedad. Su reclamo por el cumplimiento de la ley de financiamiento apunta a instalar que la discusión no es técnica, sino política: se trata de derechos vulnerados.

El giro tiene además una lectura estratégica. En un escenario nacional marcado por tensiones fiscales y disputas por recursos, el gobernador cordobés intenta reposicionarse como un actor que no se resigna a la pasividad. La crítica al Pami funciona como un mensaje doble: hacia arriba, para exigir fondos y cumplimiento normativo; hacia abajo, para mostrar empatía con los jubilados y reforzar su perfil de dirigente que defiende a los sectores más vulnerables.