Inicio Política local El liberado

El liberado

1088
0
Compartir
Liga de gobernadores

Con José Manuel de la Sota autoexcluido de la pelea electoral de octubre, Juan Schiaretti pareció sentirse liberado de aquel pacto público que lo cirscunscribía a las fronteras de Córdoba y le dejaba al exgobernador el ancho y desafiante territorio de la política nacional.

Schiaretti no dejó pasar muchos días desde que se conoció la carta de renuncia de De la Sota a la candidatura a diputado. El mandatario, lejos de lamentarse públicamente por la pérdida de quien era su mejor carta para afrontar la fecha de octubre, eligió mostrarse activo y no limitarse a resguardar su territorio con una táctica defensiva;?en cambio decidió aplicar la conocida estrategia de ampliar el campo de batalla para llevar las acciones a otro nivel, en el que el adversario se sienta atacado en su propio terreno.

El nombre elegido para la movida tiene hasta la sonoridad de una alianza de combate o la reminiscencia épica de un cómic de superhéroes:?la Liga de Gobernadores.

En realidad, es una decena de mandatarios provinciales -entre los que están Gustavo Bordet, de Entre Ríos;?Hugo Pasalaqua, de Misiones;?Rosana Bertone, de Tierra del Fuego, Domingo Peppo, de Chaco;?Sergio Uñac, de San Juan, entre otros-, a los que lidera Schiaretti por peso geográfico y vocación política, que se reunieron con apenas un puñado de objetivos pero de relevancia nada menor. Entre los principales están, por ejemplo, reconstruir el peronismo, enterrar definitivamente al kirchnerismo y rediscutir el régimen de coparticipación federal.

El frente de gobernadores implica además un abroquelamiento preventivo. Entre ellos circula con fuerza la versión de que la gestión de Mauricio Macri prepara la verdadera ofensiva ajustadora para después de las elecciones y que una de las medidas incluiría una fuerte reducción del déficit en las provincias.

“Queremos que al país le vaya bien. Por eso tenemos la voluntad de garantizar la gobernabilidad a rajatabla. Pero la gobernabilidad tiene que ser de ida y vuelta: que la Nación también les garantice la gobernabilidad a las provincias”, indicó el mandatario provincial en un claro mensaje hacia la Casa Rosada.

Los movimientos de Schiaretti para resucitar la Liga de Gobernadores disparan mensajes hacia varias direcciones. Primero, como se dijo, hacia De la Sota y los suyos. Porque en el schiarettismo interpretan -aunque no suele ser posible desterrar liderazgos sólo por la vía de la voluntad- que con la salida del exgobernador de la grilla de candidatos en el peronismo cordobés queda un solo líder y que, por lo tanto, tiene derecho a cultivar legítimamente sus propias aspiraciones de proyección nacional.

El segundo mensaje apunta al peronismo nacional, todavía desorganizado y aturdido, sin líderes afianzados ni rumbos definidos, al que la Liga pretende contribuir a insuflarle una nueva identidad basada en sus gestiones gubernamentales.

Por último, hay un aviso también al gobierno nacional. Schiaretti, que hasta no hace demasiado era uno de los principales referentes del peronismo más cercano a Macri, ha empezado a desmarcarse y a jugar por la suya.

Ya había habido indicios de que la relación pasaba por un período de enfriamiento. Hubo episodios que causaron molestia real y profunda en el gobierno provincial. El principal fue el índice de pobreza del Indec, que instaló a Córdoba como una provincia donde el 40,5 por ciento de la gente es pobre -al menos en la capital-. Ese dato es un atentado contra el discurso político del gobernador, que se jacta de sus políticas sociales y de su multimillonaria inversión en esa área.

Pero también están las polémicas que se han producido en las últimas semanas y que tuvieron como protagonistas a ministros, intendentes, diputados y dirigentes de uno y otro bando. Una pelea absolutamente inconducente, en la que Cambiemos y el peronismo se acusan mutuamente de no respetar el federalismo, de ser centralistas y de beneficiar a los propios con fondos públicos.

Para que se queden tranquilos:?los dos son culpables de los delitos que mutuamente se endilgan. Y la discusión no contribuye ni suma. Mientras el justicialismo y Cambiemos dedican sus horas a reunirse para redactar comunicados de prensa en los que se exculpan de los pecados propios y engrandecen los ajenos, los problemas reales, profundos y persistentes de los cordobeses siguen ahí, irresueltos.

Un caso paradigmático, por la magnitud de sus consecuencias, son las inundaciones. En esta misma edición, se publica un informe que detalla la cantidad de veces que la Provincia anunció y prometió obras de infraestructura y saneamiento que jamás se construyeron y se siguen esperando.

Por su parte, Macri y sus funcionarios recorren las zonas inundadas con cara de aflicción pero los damnificados afrontan el desastre en soledad.

Otro tema, que motivó encontrozados para que la población estableciera quién es más culpable, es el de las tarifas, principalmente la eléctrica. En ese punto, más allá de cuál sea la incidencia real de cada una de las jurisdicciones, el gobierno provincial parece no haber cobrado dimensión del nivel de malhumor que existe en torno de la boleta de la luz. La gestión de Schiaretti podrá machacar con el argumento de que las fuertes subas de este año se deben principalmente a la eliminación de subsidios nacionales, en lo que no le falta razón, pero la factura que reciben los usuarios está emitida por Epec, una empresa ya previamente cebada por los aumentos constantes y en algunos casos desmesurados que fue aplicando durante todos los años en que los valores a nivel nacional estuvieron congelados.

Dentro del propio oficialismo han surgido advertencias de que la paciencia de los cordobeses parece estar al límite en ese tema;?incluso, por lo bajo manifiestan cierto temor por las reacciones que puede haber cuando lleguen las boletas en pleno invierno y aparezcan cifras directamente imposiles de pagar. Como agravante, en vez de sosegarse, la Provincia ha afirmado públicamente que sostendrá su política de aumentos continuos y trimestrales, un encarnizamiento que puede convertirse en la envidia de Juan José Aranguren.

Como la escalada de comunicados cruzados amenazaba no tener fin y como la Casa Rosada parece haber tomado nota de los movimientos de Schiaretti con los gobernadores, sobre el fin de semana llegó a Córdoba Rogelio Frigerio, que había avivado en parte el fuego del enfrentamiento entre macristas y peronistas cordobeses. El ministro del Interior arribó, en apariencia, en son de paz y con la intención de recomponer la relación al menos con el gobernador.

De los episodios que se han visto en las últimas semanas, algunos son hojarasca, más que nada los comunicados en los que unos y otros se muestran los dientes, y otros pueden alcanzar una gravitación real. Si Schiaretti contribuye a concretar la prometida rediscusión de la coparticipación, entonces sí se estaría ante la presencia de un logro porque se erradicaría esa discrecionalidad que se excecra públicamente pero se ejerce en la práctica, y cada gobernante dejaría de estar obligado a mendigar por un ATP o un ATN y recibiría lo que le corresponde. Al menos, así debería ser.

Pero la proyección nacional que pretende Schiaretti no carece de trabas internas. El delasotismo no parece dispuesto a hacérsela tan fácil. En los últimos días avisó, si bien lo hizo a través de La Militante, que pretende que la lista de diputados de Unión por Córdoba se defina en unas Paso para que, ahora que los popes han abandonado el escenario, las nuevas generaciones puedan competir libremente.

Es un método de presión ahora que está en plena ebullición la preparación de las listas.

En medio de esa discusión busca colarse, en un pie de igualdad con las principales líneas internas, el llamosismo. El grupo más cercano al intendente insiste con que, por estar gobernando la principal ciudad que tiene en sus manos el peronismo, le corresponde el número 3 en la lista y un rol de relevancia en la campaña. En el Palacio señalan que municipalizarán la elección y que usarán la legislativa para reafirmar la figura de Llamosas como referente de peso en el peronismo provincial. En las elecciones de octubre, que en teoría iban a ser de baja intensidad, las 9 bancas que estarán en juego se encaminan a quedar en un segundo plano.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here