La magnitud del déficit encendió todas las alarmas en la Municipalidad de Río Cuarto: 700 millones de pesos por mes. Por si fuera poco, el propio secretario de Economía, Pablo Antonetti, aseguró públicamente que las perspectivas hacia adelante son aún más preocupantes.
Por eso, el intendente Guillermo De Rivas le pidió a cada una de las áreas de gobierno que elaboren un plan de recorte de gastos. Estiman ahorrar un mínimo de 500 millones y un máximo de 600 millones de pesos por mes. Así, si el panorama económico nacional no cambia demasiado y no agrava el cuadro, estarían cerca de cerrar el rojo en las cuentas. Los 100 millones de pesos que faltan saldrán del otro lado: el gobierno buscará cobrar todas las deudas impositivas que están en la calle y que, según aseguran, son cuantiosas.
En un principio, el ajuste de gastos que estaba preparando el gobierno riocuartense contemplaba cerrar áreas y programas que no fueran considerados prioritarios. Sin embargo, esa idea terminó abandonándose porque contemplaba decenas de despidos, lo que hubiera provocado conflictos y, además, agudizado la crisis social que ya vive la ciudad. «Se va a hacer más eficiente el gasto; por ahora creemos que no hay necesidad de que haya despidos ni cesantías de contratos», indicaron en el Municipio.
Una de las peleas que está dando la Municipalidad para no perder recaudación es con el Banco Nación. El 24 de abril habrá una audiencia en Córdoba en la que el gobierno local quiere conocer cuáles son las pretensiones de la entidad nacional y después responder con una contraoferta. Lo que tienen en claro los representantes del Estado local es que no pueden llegar a ningún acuerdo que implique pérdida de recaudación. «La recaudación ya bajó, no podemos seguir en esa línea porque se comprometería la sustentabilidad de los servicios que presta la Municipalidad. Además, no pueden alegar que aplicamos una alícuota abusiva o confiscatoria porque es la misma desde 2010», indicaron desde el Palacio de Mójica.











