La economía familiar está en crisis: en Córdoba, seis de cada 10 personas afirman estar peor o igual de mal que hace un año y el 49 por ciento cree que su situación empeorará en los próximos 12 meses.
Los datos surgen de una encuesta que la consultora Sicchar acaba de terminar en la provincia y que midió tanto el clima social como político en la provincia que es considerada un bastión propio por los libertarios.
«Existe un desánimo estructural que condiciona directamente el voto castigo hacia los oficialismos», plantea el estudio en sus conclusiones. Es decir, el malhumor no se direcciona hacia un gobierno u otro específicamente sino que se distribuye entre los oficialismos. Ese fenómeno reparte los costos políticos.
Ya en el plano político, el 47 por ciento de los cordobeses desaprueba la gestión del presidente Javier Milei, con un 26 por ciento que la considera muy mala y un 21 por ciento que la juzga mala. «La gestión nacional muestra una leve caída, se mantiene alta la desaprobación, pero a diferencia de la medición de junio, la opinión ‘muy mala’ subió 4 puntos porcentuales», se lee en las conclusiones del informe.
En enero de este año, Milei llegó a tener un 61 por ciento de aprobación en Córdoba; desde entonces no paró de caer hasta ubicarse en el 48 por ciento actual (el 36 por ciento la considera buena y el 12 por ciento muy buena).
La encuesta de Sicchar también mide el nivel de imagen del gobernador Martín Llaryora. En ese caso, la aprobación alcanza el 49 por ciento (43 por ciento buena y 6 por ciento muy buena) contra un 43 por ciento que la desaprueba (28 por ciento la califica como mala y 16 por ciento como muy mala). «La opinión sobre la gestión del gobernador reviste una leve mejora», dice el informe. Llaryora no tiene ni saltos ni caídas bruscas en su aprobación. Desde enero gira en torno del 49 por ciento su imagen positiva.
A la hora de medir escenarios electorales, en una alternativa de «todos contra todos» Llaryora se impondría con el 33,2 por ciento, seguido por Luis Juez con el 17, Rodrigo De Loredo con el 9,3 por ciento y Gabriel Bornoroni con el 6,8. En el caso de que Natalia De la Sota fuera como una opción por fuera del peronismo oficial, alcanzaría el 7 por ciento.
Si la oposición se unificara en torno de la figura de Juez, Llaryora obtendría el 39,2 por ciento y el senador alcanzaría el 29,2. Si fuera contra Bornoroni, el gobernador se quedaría con el 40,2 por ciento y Bornoroni alcanzaría el 31,7. De Loredo obtendría la peor performance de los tres: perdería 40,8 a 24,2 por ciento.
Sin embargo, la suerte final de la oposición, principalmente si se ata a Milei a través de Bornoroni, estará indefectiblemente ligada a la imagen que en el momento de la elección tenga el Presidente de la Nación.











