El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, se sumó a la creciente oposición contra la reforma del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) impulsada por el gobierno de Javier Milei. A través de un mensaje en la red social X, Llaryora defendió el rol del organismo y denunció un intento de vaciamiento que afectaría su autonomía y estructura.
La propuesta del gobierno nacional busca modificar la gobernanza del Consejo Directivo, donde actualmente existe un equilibrio entre el sector público y privado, además de alterar la estructura de los Centros Regionales del INTA. La Mesa de Enlace, que había señalado la necesidad de modernizar el organismo, rechazó los cambios propuestos, argumentando que afectarían su eficiencia y autonomía.
El rechazo a la reforma no se limita a Córdoba. Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires, calificó la medida como un “crimen” y destacó el papel fundamental del INTA en el apoyo a los productores. Maximiliano Pullaro, mandatario de Santa Fe, también expresó su preocupación, afirmando que el organismo es clave para el desarrollo productivo.
Llaryora enfatizó que el INTA debe ser fortalecido, no desmantelado. En su mensaje, criticó la falta de diálogo del gobierno nacional y pidió que las autoridades recorran el interior del país para comprender la realidad de los productores. Además, recordó que Córdoba aporta más de 3.500 millones de dólares anuales en retenciones y cuestionó que, además de estos fondos, se busque debilitar el talento y la innovación del sector agropecuario.
El gobernador cordobés propuso modernizar el INTA, impulsar alianzas estratégicas con el sector privado y fortalecer su vínculo con el entramado productivo, científico y académico. “Cerrar el Inta sería cerrar otra puerta al progreso y a la innovación que el país necesita”, afirmó.
El Inta ha sido un pilar en la investigación y el desarrollo tecnológico aplicado al agro. Su presencia en el campo, en la producción de alimentos y en la innovación científica lo convierte en un actor fundamental para el crecimiento del sector. Por ello, Llaryora instó a preservar su autonomía y su estructura, asegurando que su desmantelamiento afectaría gravemente la producción y el desarrollo tecnológico del país.
La discusión sobre el futuro del INTA sigue abierta, y se espera que el gobierno nacional defina en los próximos días si avanza con la reforma o si reconsidera su postura ante el rechazo de distintos sectores.











