Después de aquella caminata en la que Juan Manuel Llamosas lo acompañó hasta la salida del Teatro Municipal, el 2 de julio del año pasado, Juan Jure casi no volvió a aparecer. No dio entrevistas ni habló en actos públicos. Sólo tuvo alguna presencia esporádica, y sin declaraciones periodísticas, en Villa Giardino, cuando el radicalismo se reunió para profundizar su compromiso con Cambiemos. En los 9 meses que pasaron desde que dejó de ser intendente su actividad política se limitó a ser hombre de consulta del radicalismo en el Concejo. No mucho más.
Ahora, finalmente, su anunciado desembarco en el gobierno nacional, que cada tanto se mencionaba pero nunca se concretaba, se ha hecho realidad: Jure es el nuevo director del Banco Hipotecario en representación del Estado.
Más allá de que el Pro tiene una deuda con Jure desde que el radical le abrió a Macri las puertas de Córdoba cuando su partido aún se resistía, ¿qué conoce el exintendente de bancos, balances, préstamos o flujos de ingresos? Sus allegados aclaran que esa no será su función, que llegó al Hipotecario porque el gobierno le ofreció desarrollar desde allí una actividad política con intendentes y gobernadores. Su trabajo consistirá en coordinar los planes que el Procrear concreta junto a gobiernos locales y provinciales:?son aquellos en los que se construyen grupos de viviendas en tierras públicas.
Además, existe la idea de poner en marcha a nivel federal un plan de venta de terrenos subsidiados similar al que Jure implementó en su primera gestión. Allí, el exintendente, que recibió críticas y recriminaciones por los resultados de su ambicioso programa de viviendas, cuya instrumentación estuvo muy por debajo de las expectativas y que aún hoy genera conflicto con un grupo de adjudicatarios, encuentra una especie de reivindicación. Al menos, eso espera.
Lo cierto es que el teléfono de Jure ha vuelto a sonar después de nueve meses de pertinaz mutismo.
El cargo que ahora ocupa no reviste, en los papeles, la trascendencia que podrían haber tenido otros que se mencionaron, como por ejemplo la Secretaría de Asuntos Municipales. No se trata de un cargo en el gabinete con tareas ejecutivas; por lo tanto, la relevancia o no de su acción política dependerá enteramente de la impronta que él mismo le dé.
Por ahora, lo que hace la designación es devolverle un lugar de referencia en el sur, al menos entre la dirigencia. Su nombramiento llega cuando Cambiemos y el macrismo están encarando un proceso de ordenamiento para hacer que algunos dirigentes ocupen casilleros en el Estado y otros queden como posibles candidatos.
El nombre de Jure, impulsado en parte por Mario Negri, sonó en los últimos meses como posible postulante a diputado por el sur. La lógica diría que su aterrizaje en el Banco Hipotecario lo saca de la pista en la carrera por una banca y que el radicalismo del sur debería apostar por otro nombre para dar pelea.
Las encuestas de Cambiemos y del peronismo siguen dándole al exintendente una alta imagen negativa (el PJ habla de un 70 por ciento). Sin embargo, la situación en el radicalismo de la zona es de tal debilidad y desconcierto que, aún con esa realidad, Jure sigue siendo el dirigente con más alto índice de conocimiento. Todos los que se anotan para integrar la lista sólo aspiran a lograr visibilidad. Allí compiten Ariel Grich, intendente de Monte de los Gauchos, Gabriel Abrile, presidente de la UCR, Claudio Miranda, expresidente del Concejo, y Julián Chasco, del Pro de Moldes.
Uno de los interrogantes es si la situación en que se encuentra el gobierno nacional, con su necesidad de sumar de donde pueda para salir lo mejor parado posible de octubre y tratar de afianzarse en los dos últimos años que le quedan de gestión, habilita a que una provincia como Córdoba y una región como el sur se den el lujo de usar una elección tan relevante sólo para instalar a un candidato de cara al futuro.
Cerca del ex-jefe comunal sostienen que en la negociación por el cargo en el Hipotecario nunca se mencionó como condición su apartamiento de la disputa por una diputación. Y, por lo tanto, no se borra de la eventual lista;?es más señalan que aún está interesado en quedarse con el cuarto lugar.
Otros dirigentes sí lo descartan. Sostienen que el nombramiento de Jure reconfigura la situación en el sur y que ahora la compulsa será entre los demás. Aspiran, como máximo, a un quinto lugar en la nómina, lo que los dejaría casi afuera de la posibilidad de ocupar inmediatamente una banca.
Los allegados a Jure admiten que en el sur la situación es totalmente desventajosa, que Juan?Schiaretti, José Manuel de la Sota y Juan Manuel Llamosas tienen altos índices de imagen positiva y que Unión por Córdoba podría obtener aquí ventajas considerables. La discusión estaría en definir una estrategia para reducir la magnitud de la caída. La pregunta es si tienen con qué o con quién.
Si la lista que finalmente presenta el peronismo es la que se menciona en algunos círculos por estos días, Cambiemos puede pasar un trago amarguísimo en el sur. Una de las posibilidades es que se concrete la pretensión de De la Sota de poner toda la carne al asador para maximizar las posibilidades de triunfo y comprometer a todo el peronismo, sin especulaciones, en la pelea.
El exgobernador ansía encabezar la lista y que detrás de él se ubique Alejandra Vigo, la mujer de Schiaretti y actual secretaria de Equidad y Promoción del Empleo a nivel provincial. Así, De la Sota se garantizaría la participación sin atenuantes del otro hombre fuerte del peronismo provincial.
En el gobierno de Río Cuarto señalan que el tercer lugar de la lista quedaría para el vicegobernador, Martín Llaryora. Es decir, el peronismo cordobés se jugaría entero en una elección en la que está en cuestión, por un lado, la proyección de De la Sota en el escenario nacional pero, sobre todo, la preeminencia territorial del peronismo.
Si bien es cierto que Macri viene de obtener un altísimo porcentaje en la segunda vuelta presidencial en Córdoba, con una adhesión superior al 70 por ciento, en esa elección no estaba presente el PJ cordobés. Ahora, esa fuerza, que viene imponiéndose en la provincia desde 1999 a la fecha, aspira a que esa hegemonía no comience a resquebrajarse.
En el llamosismo especulan con que el cuarto lugar de la lista de Unión por Córdoba sea ocupado por un hombre del intendente, que lo represente cabalmente. Todavía no hay nombres concretos pero ese es el criterio que buscan imponer. Consideran que si esa fuera la conformación, entonces el triunfo en el sur podría ser amplio y contundente y servirle a Llamosas para iniciar su proyección provincial.
Hay un aspecto no menor que aún debe definirse:?si el propio intendente está convencido dar esa pelea por el cuarto lugar o si se reserva para una próxima fecha.
Pero, aparezca o no un dirigente de su grupo entre los puestos expectantes de la lista peronista, hay un decisión que Llamosas ya tomó y anunció, intente o no usar la compulsa de octubre como una oportunidad de proyectarse:?participará de lleno en la elección. Así, el intendente aspira a conservar su estatus de dueño de la principal ciudad que gobierna el justicialismo cordobés.
Y mientras se aprestan de un lado y otro, todavía queda la ingente tarea coyuntural de gobernar. Las administraciones advierten -primero lo hacían por lo bajo y ahora a viva voz- que la supuesta recuperación de la actividad sigue sin aparecer. Osvaldo Giordano, ministro de Finanzas de la Provincia, ya no oculta sus cuestionamientos por lo que considera una fallida conducción de la economía nacional, y en el gobierno de Río Cuarto muestran las planillas que marcan que la coparticipación ha vuelto a caer. Esa situación ha encendido luces de alarma.
En el área económica del Municipio aseguran que ya no hay por dónde recortar y que la baja de los ingresos de procedencia nacional sólo complica un panorama que se había pensado para una economía en alza y no para este persistente estancamiento que ignora las constantes apelaciones al optimismo que desgrana, una y otra vez, el gobierno de Macri.











