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El efecto Adorni y el desgaste del relato: la imagen de Milei perfora nuevos pisos

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Según el último informe de la consultora Zuban Córdoba, la desaprobación de la gestión libertaria alcanza el 64,5%. Las sospechas de corrupción y los viajes familiares del Jefe de Gabinete actúan como un catalizador del malestar social en un contexto de bolsillos agotados.

El idilio entre el electorado y la narrativa de la «anticasta» parece estar enfrentando su prueba más ácida. El último relevamiento nacional de la consultora dirigida por Gustavo Córdoba, correspondiente a mayo de 2026, revela un escenario de fragilidad creciente para el presidente Javier Milei. Por primera vez en lo que va de su mandato, la desaprobación de la gestión se consolida por encima del 64%, marcando una tendencia negativa que ya no se explica únicamente por el ajuste económico, sino por un incipiente cuestionamiento ético al entorno presidencial.

El análisis de Córdoba pone el foco en lo que denomina una «crisis de sombra larga»: el impacto de las denuncias contra el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Lo que el Gobierno intentó minimizar como una «novela» mediática ha permeado profundamente en el humor social. Según los datos del informe, la imagen negativa de Adorni se disparó al 66%, arrastrada por las polémicas sobre su crecimiento patrimonial y el uso de recursos públicos para viajes familiares. Para el consultor, el «caso Adorni» es particularmente dañino porque ataca el corazón del contrato electoral libertario: la promesa de terminar con los privilegios de los funcionarios.

La ruptura del contrato moral

El texto narrativo del informe advierte que la sociedad argentina ha comenzado a cambiar el eje de sus responsabilidades. Si durante 2024 y gran parte de 2025 el «pesado legado» de administraciones anteriores servía como escudo protector para la imagen de Milei, hoy esa barrera se ha pulverizado. La mayoría de los encuestados atribuye la situación actual directamente a las decisiones de la Casa Rosada.

Esta percepción se agrava con la contradicción entre el discurso oficial y la microeconomía diaria. Mientras el Ejecutivo celebra superávits fiscales y estabilidad macroeconómica, el estudio de Zuban Córdoba muestra que el 80% de los ciudadanos siente que el ajuste recae sobre la gente y no sobre la política. En este marco, episodios como el alojamiento de funcionarios en hoteles de lujo o el uso de aeronaves oficiales para traslados privados dejan de ser anécdotas para transformarse en símbolos de una «nueva casta» que genera irritación en sectores que antes eran incondicionales.

Perspectivas electorales y el factor desgaste

El panorama hacia el futuro inmediato también muestra señales de alerta. El informe indica que un 58% de los argentinos ya expresa un deseo de cambio de signo político para las próximas elecciones, frente a un escaso tercio que apuesta por la continuidad. La imagen positiva del Presidente, que supo rondar los 50 puntos en sus momentos de mayor fortaleza, hoy oscila en torno al 35%, asemejándose a un núcleo duro que, aunque fiel, empieza a mostrar fatiga ante la falta de resultados tangibles en el consumo y la calidad de vida.

En conclusión, el análisis de Gustavo Córdoba sugiere que el Gobierno ha ingresado en una zona de turbulencias donde la comunicación confrontativa ya no alcanza para tapar las grietas de la gestión. El «caso Adorni» no solo devaluó la figura del vocero reconvertido en ministro, sino que actuó como un espejo donde muchos votantes ven reflejadas las prácticas que el propio Milei prometió desterrar. Sin una reacción que recupere la ejemplaridad o un alivio económico que llegue a las mesas de las familias, el capital político del León parece estar entrando en una fase de rendimientos decrecientes.