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De Córdoba al poder nacional: la ministra que no pudo frenar el motín policial

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Alejandra Monteoliva, la flamante ministra de Seguridad de la Nación, carga con un antecedente difícil de olvidar: su paso por Córdoba en 2013, cuando la Policía provincial se sublevó y dejó al descubierto la fragilidad de su gestión.

El presidente Javier Milei confirmó que Alejandra Monteoliva reemplazará a Patricia Bullrich al frente del Ministerio de Seguridad de la Nación. La funcionaria, oriunda de Córdoba, ya había ocupado la Secretaría de Seguridad nacional durante la gestión de Bullrich y ahora asciende a la máxima responsabilidad.

Sin embargo, su nombre no es nuevo en la agenda pública: Monteoliva fue ministra de Seguridad de Córdoba en 2013, durante el gobierno de José Manuel de la Sota, cuando se produjo el motín policial que derivó en saqueos, violencia y caos social. El episodio terminó con su renuncia y marcó un hito negativo en la historia reciente de la provincia.

El conflicto estalló cuando efectivos policiales reclamaron mejoras salariales y condiciones laborales. La protesta derivó en un acuartelamiento masivo, dejando a la provincia prácticamente sin fuerzas de seguridad. La ausencia de control estatal abrió la puerta a saqueos y desbordes en la capital cordobesa, con imágenes de comercios arrasados y ciudadanos desprotegidos.

Monteoliva, al frente del ministerio, no logró contener la crisis ni negociar con éxito con la fuerza policial. La falta de previsión y respuesta política aceleró su salida del cargo, en medio de fuertes críticas por la improvisación y la incapacidad de garantizar el orden.

A pesar de aquel antecedente, Monteoliva reconstruyó su carrera en el ámbito académico y en la gestión nacional. En los últimos años se consolidó como una figura cercana a Bullrich y al oficialismo libertario, defendiendo la llamada “doctrina Bullrich” en materia de seguridad.

Su designación genera interrogantes: ¿podrá ahora, desde el Ministerio de Seguridad de la Nación, demostrar que aprendió de aquel fracaso? ¿O el recuerdo del motín cordobés seguirá siendo una sombra sobre su gestión? ¿Podrá con la Nación si no pudo con una provincia?

El nombramiento de Monteoliva no es solo un cambio administrativo: pone en tensión la memoria de un episodio traumático para Córdoba y plantea dudas sobre la capacidad de la nueva ministra para enfrentar crisis de magnitud nacional.

La experiencia de 2013 muestra que, cuando la autoridad política pierde control sobre las fuerzas de seguridad, las consecuencias pueden ser devastadoras. Hoy, con un escenario nacional marcado por conflictos sociales y tensiones económicas, la pregunta es si Monteoliva podrá evitar que la historia se repita.