En una jugada inesperada, el Ministerio de Economía anunció una licitación extraordinaria de bonos en pesos para esta semana, con el objetivo de absorber liquidez y evitar que los pesos excedentes se canalicen hacia el mercado cambiario. La medida responde al desarme de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI), que dejó una masa de dinero sin destino claro y generó inquietud en el mercado.
Con el fin de las LEFI —instrumento clave para esterilizar pesos a corto plazo— los bancos y fondos de inversión se encontraron con entre 4 y 5 billones de pesos que ya no tienen una colocación segura. Esta situación provocó una caída abrupta en las tasas de interés de instrumentos en moneda local, lo que incentivó la búsqueda de cobertura en dólares.
La presión sobre el dólar se intensificó en los últimos días, con el tipo de cambio oficial alcanzando los $1.275, su nivel más alto desde la flexibilización del cepo. Analistas advierten que la baja de tasas y la liberación de pesos podrían alimentar una mayor demanda de divisas, especialmente en un contexto preelectoral marcado por la incertidumbre.
Para contener esta dinámica, el Gobierno decidió lanzar una emisión de Lecaps y Boncaps con vencimientos entre julio y octubre, fuera del calendario habitual de licitaciones. El objetivo es ofrecer alternativas atractivas en pesos que absorban la liquidez excedente y eviten que se traslade al dólar.
Además, el Tesoro continúa con su programa de colocación de bonos suscribibles en dólares —hasta USD 1.000 millones por mes— que permiten cancelar deuda con el Banco Central sin expandir la base monetaria.
La emisión fuera de cronograma marca un giro táctico en la política monetaria: el Gobierno abandona el control directo de tasas y apuesta por un esquema de tasas endógenas, determinadas por el mercado. Si bien esto introduce volatilidad en el corto plazo, busca reducir el costo de financiamiento y fortalecer el mercado de deuda local.
Economistas como Leonardo Chialva (Delphos Investment) señalan que esta transición “marca un cambio estructural” y que el éxito dependerá de la capacidad del Tesoro para canalizar los pesos hacia instrumentos seguros.











