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Las ausencias que definieron la noche: Schiaretti, Aresca y Torres dejaron correr la reforma laboral

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De los cinco diputados cordobesistas, tres faltaron a la votación de la reforma laboral

La sesión en Diputados expuso la tensión interna del peronismo cordobés: apoyos al oficialismo, oposiciones firmes y ausencias estratégicas de Schiaretti, Aresca y Torres. Una jugada que revela pragmatismo y cálculo político.

La madrugada parlamentaria que aprobó la reforma laboral dejó en claro que el peronismo cordobés no se mueve como bloque homogéneo. La votación mostró un mosaico de posiciones que, más allá de los números, envía mensajes hacia la Casa Rosada y hacia la propia provincia.

Por un lado, varios diputados cordobeses acompañaron el proyecto oficialista y aportaron votos clave para que la iniciativa avanzara. En contraste, tres legisladores se plantaron en contra (Natalia De la Sota y Gabriela Estévez están en bloques propios pero Juan Brügge pertenece a Provincias Unidas), alineados con la postura sindical y con sectores que ven en la reforma un retroceso en derechos laborales.

El dato más comentado, sin embargo, fueron las ausencias de Juan Schiaretti, Carlos Aresca y Alejandra Torres. Su falta en el recinto no fue casual: se interpretó como un movimiento calculado para permitir que el gobierno pudiera aprobar algunos artículos clave y, al mismo tiempo, para no comprometerse en una votación que podía tener costos políticos en Córdoba. En otras palabras, las ausencias funcionaron como un gesto de equilibrio, evitando que el oficialismo nacional sufriera un traspié y preservando márgenes de autonomía provincial.

La lectura de fondo es clara: el peronismo cordobés se mueve entre dos tensiones permanentes. Negociar con el poder central para garantizar recursos y gobernabilidad, pero también marcar diferencias para sostener identidad propia en una provincia donde el kirchnerismo nunca logró arraigo fuerte. La reforma laboral se convirtió en un escenario de prueba: quienes votaron a favor lo hicieron en clave pragmática, quienes se opusieron defendieron coherencia sindical, y quienes se ausentaron eligieron el silencio como estrategia.

En definitiva, lo ocurrido anoche no solo habla de una ley: habla de cómo Córdoba juega su rol en la política nacional, con un peronismo que oscila entre la disciplina y la autonomía, siempre midiendo el costo de cada gesto.