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En un sentido y en otro

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De La Sota, Schiaretti y el rally

En política es habitual que las palabras vayan en un sentido y la verdad en otro. En su visita a Río Cuarto, Juan Schiaretti, con una sombra de picardía en la cara, relativizó la relevancia de la foto que sacudió el tablero cordobés y que mostró las cartas del peronismo de cara a octubre. “Lo invité al Rally porque el doctor De la Sota es muy tuerca”, dijo el gobernador. Según esas declaraciones, fue una imagen casual, motivada sólo por el encuentro de dos amigos que se juntaron a mirar una carrera internacional. De paso, también se sumó la mujer de Schiaretti, Alejandra Vigo, que suena como la compañera de lista de De la Sota, y Martín Llaryora, la otra pata necesaria para ofrecer hacia afuera el mensaje de que existe unidad en el peronismo cordobés y de que el tiempo de las peleas, más que nada chisporroteos que siempre sirven para medirse y tratar de conseguir espacios, ha quedado superado.

Por lo bajo, todo el peronismo admite que se trató de una foto armada y pensada, con varios destinatarios y más de una capa de significado. Primero, fue la oficialización escenográfica de la candidatura de De la Sota. Nadie lo verbalizará aún pero ya no quedan dudas. Lo había anticipado minutos antes de la foto un dirigente cercano al exgobernador: “Hay que estar atentos. Si De la Sota aparece en el Rally es porque cerró con el Gringo y va a encabezar la lista”.

El mensaje también se orienta hacia la dirigencia y la militancia: desde el momento en que los popes se juntaron arrancó la campaña para octubre. En la foto estaban todos representados, excepto lo que quedó del kirchnerismo pero ese espacio está contenido desde que 400 dirigentes de lo que fue el Frente para la Victoria versión cordobesa se pasaron, llenos de entusiasmo, a las filas de Unión por Córdoba a través de la corriente Pueblo?Peronista.

Un tercer objetivo de la foto del Rally fue establecer una contraposición. “Mientras Schiaretti, De la Sota, Vigo y Llaryora se mostraban juntos, Negri le decía a Mestre que él no es el dueño del radicalismo. Así está Cambiemos”, relataron en el peronismo. Otro dirigente schiarettista coincidió en que se buscó generar un contraste elocuente entre la actualidad del PJ y la del armado opositor:?“Ellos están en una etapa que es la interna dentro de la interna. Todavía están peleándose los radicales entre ellos, los macristas entre ellos, y no saben qué hacer con Juez”.

El justicialismo cordobés, que con el tándem De la Sota-Schiaretti ha conseguido hegemonizar durante 20 años el poder provincial, ya tiene definida su estrategia de campaña, que contiene dos componentes esenciales. Uno, discursivo;?el otro, territorial.

La duda principal que surgía cuando comenzó a hablarse de la candidatura de De la Sota era cómo iba a compatibilizarse en campaña el perfil hipercrítico que había desarrollado el exgobernador en sus últimas apariciones públicas con la cercanía que ostenta Schiaretti con el presidente Macri y el pacto de no agresión que existe, al menos, entre ellos dos.

En el peronismo señalan que esa contradicción ha sido superada, que De la Sota ha aceptado atemperar su discurso mientras que el gobierno provincial, más que nada a través de sus ministros, ha ido adquiriendo un tono más crítico del que ha participado en los últimos días incluso el gobernador.

El punto de equilibrio que ha encontrado el PJ implica hilvanar un discurso que no rompa relaciones con el Presidente pero que, a la vez, signifique un elemento diferenciador con respecto al macrismo. No será, por lo tanto, una campaña de confrontación sino de diferenciación, relatan en el schiarettismo.

El peronismo puntualizará los aspectos que cree que lo distancian del modelo nacional y que lo convierten en una alternativa superadora. Principalmente, Schiaretti y De la Sota mostrarán las obras y harán hincapié en el aspecto dinamizador que la infraestructura pública tiene en la economía. Pero, además, señalarán que mientras Macri dinamita el tejido social y la calidad de vida de la gente, el peronismo cordobés invierte en políticas de contención. En ese punto asumirá un riesgo, si se tienen en cuenta los índices de pobreza que padece Córdoba y que la ubican, al menos en lo referente a la capital provincial, como la más castigada a nivel país. “En la próxima medición va a quedar claro que el Indec se equivocó”, vaticinan en el peronismo.

Otro aspecto de la estrategia discursiva está lejos de ser novedoso pero ha sido una fórmula que le dio al peronismo provincial resultados exitosos y piensa, por lo tanto, seguir usándola: la apuesta a presentarse como el defensor de los intereses de Córdoba contra los avances y las injusticias perpetradas por el centralismo porteño. Schiaretti ya planteó, por ejemplo, que la quita de subsidios nacionales ha provocado la suba cruel que están sufriendo los clientes de Epec y aprovechó, además, para cuestionar el esquema de subsidios que, según dijo, si bien ha atenuado sus inequidades aún sigue siendo inmensamente favorable para los usuarios de Capital Federal y provincia de Buenos Aires.

Ese argumento es parcialmente veraz. Porque remarca el impacto de la eliminación actual de los subsidios pero soslaya que durante los siete años anteriores Epec ha acumulado un ajuste propio y desmesurado del 581%, según los números que ha dado a conocer el legislador Juan Pablo?Quinteros, del Frente Cívico.

Pero, por supuesto, las estrategias electorales prescinden del reconocimiento de las fallas propias y agigantan las del oponente. Schiaretti, además, pretende reinstalar el eje de que la coparticipación es injusta y de características unitarias, una afirmación en la que no le falta razón.

La vuelta de De la Sota al corazón del cordobesismo se plasmará también en que ya no se recostará en UNA sino que volverá a ser enteramente de Unión por Córdoba y, desde allí, intentará la proyección nacional.

En lo territorial, el gobierno provincial ya definió nueve reuniones en las que sacará a los ministros de Schiaretti a relevar los reclamos y los planteos del interior, las promesas que se hicieron pero no se han cumplido del todo y las razones de los retrasos. Así, esperan cubrir el 100 por ciento de la geografía provincial. A ese objetivo contribuirá también el hecho de que en los últimos meses el PJ cordobés salió a repatriar a los intendentes que el kirchnerismo dejó huérfanos y estaban ávidos por recibir una tabla de salvación.

Junto con la foto, el justicialismo hizo a circular también sus encuestas. Una realizada por Gustavo Córdoba le da a De la Sota 10 puntos de ventaja sobre Héctor Baldassi (35,1 a 25,1) y algo más de 8 en el caso de que Eduardo Accastello sea candidato por el kirchnerismo residual.

En Cambiemos es todo convulsión, pero confían en llegar a un acuerdo y conseguir que la amenaza de una interna para definir las candidaturas quede en la nada. Señalan que, más allá de quienes ocupen los casilleros, hay dos datos que son medulares: si De la Sota es candidato y si Macri va a participar activamente en la campaña. “Los dos están confirmados”, detalló un dirigente con llegada a la Casa Rosada.

La apuesta de Cambiemos es que Macri sea la tabla de salvación. A las encuestas del peronismo, la alianza entre el Pro, el radicalismo y el Frente Cívico le contrapone una propia, que se cerró la semana pasada y que dice que el Presidente sigue teniendo en Córdoba un 68 por ciento de imagen positiva. Ese mismo sondeo pone a la UCR en una situación difícil porque revela además que Baldassi es el mejor posicionado para encabezar la lista de Cambiemos.

En el radicalismo hay una disputa ya indisimulada entre Ramón Mestre y Mario Negri. El intendente cordobés pretende monopolizar la lista; el diputado insiste con contener a la mayor cantidad de fuerzas y de regiones en los lugares expectables. Quiere allí, por ejemplo, a alguien del sur a pesar de la salida de Juan?Jure de la grilla.

También el sector de Oscar Aguad, el actual ministro de Comunicaciones, está terciando en la discusión radical. Y todavía quedan las otras peleas, las que se dan adentro del Pro y las que plantea el juecismo, aunque ayer el embajador en Ecuador les dijo a los suyos que no está para andar batallando por una silla entre cuatro sino que quiere volver a intentar quedarse con el premio mayor en 2019.

El Presidente ya les avisó a los dirigentes cordobeses que tendrá un fuerte protagonismo en Córdoba, que no confrontará con Schiaretti pero que necesita los diputados para fortalecerse en el Congreso.

Allí puede encontrarse la clave de la elección en la provincia y en esa confrontación tiene Cambiemos cifradas sus esperanzas:?que Macri derrote a De la Sota y que el poder monolítico que el peronismo cordobés ha conseguido erigir en las últimas dos décadas empiece por fin a agrietarse.

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