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Los bancos elevan las tasas y ya ofrecen plazos fijos al 36%

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En medio de una economía que busca estabilizarse tras semanas de tensión cambiaria, los plazos fijos vuelven a ocupar un lugar central en la estrategia de los pequeños ahorristas. Con tasas que ya alcanzan el 36% anual en varias entidades bancarias, esta herramienta tradicional recupera atractivo como refugio de valor frente a la inflación y la volatilidad del dólar.

El reciente ajuste en las tasas responde a dos factores clave:

  • Competencia entre bancos: entidades como Banco Galicia, BBVA y Nación han elevado sus rendimientos para captar depósitos, con tasas que oscilan entre el 34% y el 36,25%.
  • Desarme de instrumentos monetarios: la eliminación de las LEFIs (Letras Fiscales de Liquidez) por parte del Gobierno dejó a los bancos sin un ancla oficial de tasa, lo que abrió espacio para que el mercado defina precios más agresivos.

Este nuevo escenario permite que los plazos fijos rindan por encima de la inflación proyectada para agosto, estimada en torno al 2%. En términos reales, el rendimiento mensual supera el 2,9%, lo que representa una ganancia de casi $30.000 por cada millón invertido.

¿Conviene apostar por pesos?

La respuesta depende del perfil del inversor. Para quienes priorizan previsibilidad y bajo riesgo, el plazo fijo ofrece una renta conocida desde el inicio. Además, en un contexto donde el dólar oficial se mantiene dentro de una banda controlada, la opción en pesos vuelve a competir con fuerza.

Sin embargo, el atractivo del plazo fijo no es homogéneo. Algunas entidades ofrecen tasas significativamente más bajas (por debajo del 30%), lo que obliga al ahorrista a comparar opciones antes de constituir su depósito.

El regreso del plazo fijo como opción de ahorro marca un cambio en el clima financiero. Ya no se trata solo de evitar la dolarización, sino de ofrecer una alternativa rentable en moneda local. Para muchos, es una oportunidad de capturar rendimiento sin asumir los riesgos del mercado de capitales.

Pero como toda calma en Argentina, esta también es frágil. Si el dólar se recalienta o la inflación se acelera, el atractivo de las tasas podría diluirse. Por ahora, el plazo fijo vuelve a ser protagonista.