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Milei-Llaryora, los indicios de un acuerdo

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Primero cambió el tono. Ni bien asumió Diego Santilli como jefe de Gabinete en reemplazo de Manuel Adorni, el gobierno de Córdoba redefinió su posicionamiento con respecto a la gestión de Javier Milei. Ya no hubo críticas fuertes al modelo sino apenas un discurso de diferenciación, menos frontal y cuestionador.

Pero ahora hay otros elementos que hacen pensar en que un acuerdo entre los libertarios nacionales y el llaryorismo podría ser un proceso en marcha. El esquema que imaginan en el Panal, y que ha comenzado a hablarse de manera directa en las oficinas donde se define la política, es que los dos gobiernos, el federal y el provincial, puedan contribuir a las dos reelecciones: la de Milei y la de Llaryora. Los libertarios deberían evitar que haya una opción opositora unificada en la elección a gobernador y el mandatario cordobés, posteriormente, jugaría a nivel nacional en una opción que pueda dividir el voto peronista. En el caso de Córdoba, en el llaryorismo imaginan que una lista pura de La Libertad Avanza rompería cualquier chance de coexistencia con Luis Juez o con Rodrigo De Loredo.

¿Cuáles fueron los dos hechos que en las últimas horas le dieron al menos credibilidad a la posibilidad de un acuerdo? Uno fue económico-administrativo, el otro fue político. Por un lado, después de dejar a Córdoba afuera casi por completo del reparto de ATN, ahora la Casa Rosada autorizó un desembolso de 400.000 millones de pesos, en concepto de adelanto de coparticipación, para que Córdoba pueda atender desequilibrios financieros. Es decir, a instancias de Santilli, la Nación le da a Llaryora un puente para transitar con tranquilidad la segunda mitad del año. Además, como esos fondos son coparticipables, también significará un alivio para las castigadas cajas de los municipios.

Normalmente, y en especial durante el gobierno de Milei, el envío de fondos tiene correlación con el clima político que existe entre las administraciones. Por ejemplo, hasta ahora los adelantos de coparticipación sólo han sido recibidos por los gobernadores «dialoguistas».

Para Llaryora, los 400.000 millones de pesos significan un mes completo de recaudación propia y, aunque deberá devolver esos recursos, el esquema será muy favorable no sólo porque la tasa de interés es negativa -15 por ciento contra el 30 por ciento de inflación- sino porque además el anticipo podría ingresar en un esquema de compensación de deudas entre Nación y Provincia, que haría que, en realidad, no haya una devolución de recursos a través de descuentos de la coparticipación.

Primer gran alivio para Llaryora: la caja. El segundo alivio llegó desde Marcos Juárez, donde La Libertad Avanza amenazaba con conformar un frente electoral que podría reeditar lo que se conoció como el Kilómetro 0 de Cambiemos: en Marcos Juárez comenzó aquel experimento electoral que terminó quedándose con el poder a nivel nacional. El gobernador cordobés pretendía que aquella experiencia no se reeditara, que la elección de Marcos Juárez no tomara un alcance mayor al comunal. La intención de Llaryora es que esa votación para intendente sea sólo eso y que no se transforme en un resultado de impacto provincial.

Hasta ahora, el escenario es favorable a Llaryora porque La Libertad Avanza al final no inscribió el frente y el propio gobernador tampoco tendría participación directa en la compulsa. Así, todo quedaría encapsulado en Marcos Juárez.

En paralelo, la oposición radical tuvo malas noticias el fin de semana: Rodrigo De Loredo sufrió un inesperado traspié en el Congreso de su propio partido. Ahora tendrá que conformar un cronograma electoral, convocar a una interna y esperar el resultado de ese proceso para definir lo que le interesa: su candidatura y un eventual acuerdo con La Libertad Avanza.

Cerca del exdiputado aseguran que el Congreso del fin de semana no los limitará, que el partido no se interpondrá en los objetivos electorales de De Loredo. «Si es así, entonces irán por fuera porque lo que definió el partido es que tienen que ir a una interna», planteó el legislador Dante Rossi.