Inicio Destacado Álvarez Rivero, la senadora cordobesa que navega entre la polémica y la...

Álvarez Rivero, la senadora cordobesa que navega entre la polémica y la provocación

269
0
Compartir

La senadora cordobesa aliada al gobierno nacional, Carmen Álvarez Rivero, no es nueva en el arte de polemizar. Su estilo frontal, muchas veces sin matices, la ha llevado a protagonizar varias controversias públicas que exceden el último episodio en el Senado. Su frase sobre el Hospital Garrahan —“no creo que los niños argentinos tengan derecho a venir a ser curados”— desató una ola de repudios, pero también reveló una lógica discursiva que se repite: tensionar los consensos básicos para instalar una agenda de corte provincialista, fiscalista y conservadora.

Durante el debate por la emergencia pediátrica, Álvarez Rivero cuestionó el derecho de los niños de todo el país a recibir atención en el Hospital Garrahan, financiado por Nación. Alegó que “la salud es de gestión provincial” y que el hospital “provee más servicios al AMBA que al resto del país”. Aunque luego intentó aclarar que fue malinterpretada, la frase quedó instalada como símbolo de una mirada restrictiva sobre derechos universales.

No es la primera vez que Álvarez Rivero plantea que Córdoba “soporta el peso de atender pacientes de otras provincias sin recibir recursos proporcionales”. En otras intervenciones, ha reclamado que se revise el sistema de coparticipación y el financiamiento de hospitales provinciales que atienden población extraprovincial. Su enfoque pone el acento en la carga fiscal de los cordobeses, incluso cuando se trata de servicios esenciales como la salud.

En debates sobre financiamiento universitario, la senadora también ha cuestionado el “sobredimensionamiento del gasto educativo nacional” y ha sugerido que las provincias deberían asumir más responsabilidades en la gestión de universidades. Aunque no tan viral como el caso Garrahan, estas posturas han generado tensiones con sectores académicos y gremiales.

Lo llamativo es que sus declaraciones no solo incomodan a la oposición. En varias ocasiones, senadores del extinto Juntos por el Cambio —como Martín Lousteau o Guadalupe Tagliaferri— han salido al cruce, marcando distancia con sus afirmaciones. Lousteau fue especialmente duro tras el episodio Garrahan: “Decir que los niños con patologías graves no tienen derecho a ser atendidos muestra cuán proclive a la injusticia es la cabeza de una persona”.

Álvarez Rivero parece apostar a una narrativa que combina fiscalismo duro, provincialismo extremo y una crítica constante al rol del Estado nacional.