La economía argentina se encamina hacia una semana de alta volatilidad, marcada por el impacto del reciente resultado electoral en la provincia de Buenos Aires, la escalada del dólar y la creciente incertidumbre sobre el rumbo político del oficialismo. El mercado ya reaccionó con fuerza: acciones y bonos se hundieron hasta un 30%, mientras que el dólar oficial tocó máximos históricos, rozando los $1.465 en el Banco Nación.
El triunfo de Fuerza Patria en territorio bonaerense no solo reposicionó a Axel Kicillof como figura presidencial para 2027, sino que debilitó la capacidad legislativa de La Libertad Avanza. Esto dejó al presidente Javier Milei con menor margen para avanzar en reformas estructurales, lo que encendió las alarmas entre inversores.
La respuesta fue inmediata: el dólar mayorista cerró el viernes en $1.453, con posturas vendedoras que lo empujaban hacia el límite superior de la banda de flotación, en torno a los $1.472. El Banco Central, con reservas limitadas, podría verse obligado a intervenir esta semana para contener una nueva corrida.
Según operadores y contratos de dólar futuro, el tipo de cambio podría superar los $1.470 si no hay señales claras de estabilización. El dólar blue, que llegó a ser más barato que el oficial en la segunda semana de septiembre, ya muestra una tendencia alcista, cotizando cerca de los $1.385.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA proyecta un dólar mayorista en torno a los $1.441 para fin de mes, aunque algunos analistas privados ya ajustan sus estimaciones por el efecto post-electoral y la posible intervención del Tesoro.
La inflación de septiembre podría romper la racha de cuatro meses consecutivos por debajo del 2%. Consultoras como EcoGo y LCG estiman un IPC de entre 2,4% y 2,6%, con remarcaciones puntuales en productos importados y de alta rotación. El salto del dólar ya comenzó a trasladarse a precios, aunque el estancamiento del consumo y la competencia de importados podrían moderar el impacto.











