En el universo libertario cordobés, Laura Soldano no solo se destaca por su estética provocadora y su despliegue territorial. También cultiva una dimensión menos convencional: la conexión con lo esotérico, que atraviesa su discurso, sus gestos y hasta sus estrategias de campaña.
Durante una jornada de afiliación en Plaza Roca, en Río Cuarto, Soldano protagonizó una escena que se volvió viral: una mujer le leyó la mano y le habló de enemigos ocultos, desafíos por venir y una campaña “dura pero fructífera”. Soldano no solo escuchó con atención: asintió como si se tratara de un informe del FMI, según relató un cronista local.
Este episodio no fue aislado. En su entorno, se habla de una fuerte creencia en las energías, los ciclos astrales y una especie de “llamado divino” que guía su accionar político. Algunos lo toman en broma, otros en serio. Pero lo cierto es que Soldano ha logrado convertir esa veta espiritual en un componente más de su narrativa libertaria.
La mezcla de esoterismo y política genera reacciones de todo tipo. Desde memes que la vinculan con Júpiter y la motosierra, hasta especulaciones sobre un posible “horóscopo libertario” dentro del espacio de La Libertad Avanza. Lo que para algunos es excentricidad, para otros es una forma de conectar emocionalmente con el electorado, apelando a símbolos, intuiciones y rituales que exceden la lógica partidaria.
Soldano no tiene cargos públicos, pero sí una presencia simbólica potente. Su perfil combina fitness, espiritualidad y discurso libertario en una fórmula que interpela a sectores desencantados con la política tradicional. En ese sentido, su veta esotérica no es un adorno: es parte de su capital político, una herramienta para construir sentido en un territorio donde lo emocional pesa tanto como lo ideológico.











