Este lunes el mercado financiero argentino vivió una jornada marcada por la volatilidad cambiaria y una nueva estrategia oficial para contener la presión sobre el dólar. A pesar de los esfuerzos del Gobierno, la divisa norteamericana volvió a subir, mientras las tasas de interés alcanzaron niveles récord.
El dólar oficial cerró en $1.300, tras haber tocado los $1.305 en las primeras horas de la rueda. En paralelo, el dólar blue trepó a $1.325, acumulando un alza de $105 en lo que va del mes. Los tipos de cambio financieros también mostraron una tendencia alcista: el MEP cotizó a $1.296,61 y el Contado con Liquidación (CCL) a $1.301,53.
La suba se da en un contexto de reconfiguración monetaria tras la eliminación de las LEFI (Letras de Financiamiento del Tesoro), que liberó más de $5 billones al sistema financiero. Esta medida provocó una caída abrupta en la tasa de caución diaria (del 30% al 15%) y un salto en el tipo de cambio.
Para absorber el excedente de pesos, el Gobierno lanzó una licitación sorpresa de Lecaps por $4,7 billones, con tasas que llegaron al 39% TNA. Además, el Tesoro convalidó tasas más altas en todos los tramos, con premios de hasta 80 puntos básicos por encima del mercado secundario. La caución a un día llegó al 51% anual, reflejando la tensión en el mercado de corto plazo.
A pesar del salto cambiario, la inflación proyectada para julio se mantiene baja, con estimaciones entre 1,4% y 1,7%. Esto se atribuye a una mayor disciplina fiscal, debilidad en el consumo y un mercado ya habituado a un dólar más alto.
Sin embargo, los analistas advierten que la incertidumbre electoral y la falta de coordinación entre el BCRA y el Tesoro podrían generar nuevas turbulencias. El Gobierno enfrenta vencimientos en pesos por $45 billones antes de las elecciones legislativas, lo que representa cerca del 5% del PBI.
En este escenario, el avance del dólar y la suba de tasas reflejan una economía en tensión, donde cada movimiento financiero se entrelaza con el calendario político. La estabilidad, por ahora, sigue siendo una meta esquiva.











