Diego César Santilli nació en Buenos Aires en 1967 y desde joven se vinculó al peronismo porteño. Sin embargo, su carrera política tomó impulso al sumarse al espacio de Mauricio Macri en los años 2000. Desde entonces, su recorrido lo llevó por distintos cargos ejecutivos y legislativos: fue ministro de Ambiente y Espacio Público, vicejefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires entre 2015 y 2021, y ministro de Justicia y Seguridad porteño, donde impulsó políticas de vigilancia que luego generaron debates judiciales. También ocupó bancas como senador y diputado nacional, donde consolidó un perfil de gestor con experiencia en múltiples frentes.
Su salto al escenario nacional se dio en 2025, cuando encabezó la lista de diputados de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, tras un acuerdo con el Pro. Ese triunfo electoral lo catapultó al gabinete de Javier Milei como ministro del Interior, rol en el que se convirtió en interlocutor privilegiado con los gobernadores y bloques dialoguistas del Congreso. Ahora, tras la renuncia de Manuel Adorni en medio de un escándalo patrimonial, Santilli asume la Jefatura de Gabinete, con la misión de reactivar una estructura que llevaba meses paralizada y de fortalecer la gobernabilidad del oficialismo.
El estilo de Santilli contrasta con el de su antecesor. Mientras Adorni se caracterizaba por un tono confrontativo y escasa cintura política, el “Colo” se presenta como un dirigente dialoguista, pragmático y con vocación de consenso. En sus primeras declaraciones, subrayó que cree en los proyectos colectivos y que trabajará en equipo para impulsar las reformas estructurales que el Gobierno considera necesarias. Su llegada cuenta con el aval de figuras clave como Karina Milei y Santiago Caputo, lo que refuerza su peso dentro del esquema libertario.
Más allá de la coyuntura inmediata, Santilli también aparece en los cálculos electorales de 2027, con la posibilidad de competir por la gobernación bonaerense. Su desembarco en la Jefatura de Gabinete no solo busca ordenar la gestión, sino también proyectar a un dirigente con experiencia y ambiciones hacia el futuro político del oficialismo. En un contexto de crisis y necesidad de recomposición, su perfil negociador podría ser la clave para que Milei recupere iniciativa y estabilidad en la segunda mitad de su mandato.











